El Papa Francisco con 90.000 jóvenes: “Si no nos oponemos al mal, lo alimentamos de modo tácito”

Escuchar atentamente las Homilías del Papa Francisco es sin duda una tarea estupenda que todo cristiano debería hacer. La iniciativa “Por mil caminos a Roma” motivó que 90.000 jóvenes estuvieran presentes en la Plaza de San Pedro. Allí, el Papa Francisco les dio numerosas recomendaciones que renovarán, sin duda, sus buenos propósitos como cristianos.

Homilías del Papa Francisco ante 90.000 jóvenes: “Si no nos oponemos al mal lo alimentamos de modo tácito”

Muchas frases se podrían destacar de este encuentro, que resultó ser una especie de JMJ a nivel nacional en Italia. Como siempre, merece la pena leer las Homilías del Papa Francisco. Y por supuesto, compartir noticias como esta es una bonita forma de ayudar a los demás: si estas palabras te llegan al corazón, nada como compartirlas para que tus seres queridos sientan lo mismo.

El Papa Francisco afirmó que “para no contristar al Espíritu Santo, es necesario vivir coherente con las promesas del Bautismo, renovadas en la Confirmación: estas promesas tienen dos aspectos: renuncia al mal y adhesión al bien”.

“Renunciar al mal significa decir ‘no’ a las tentaciones, al pecado, a satanás. Más concretamente significa decir ‘no’ a una cultura de la muerte que se manifiesta en la fuga de lo real hacia una felicidad falsa que se expresa en la mentira, en el engaño, en la injusticia, en el desprecio del otro”.

El Obispo de Roma dijo además que “la vida nueva que nos ha sido dada en el Bautismo, y que tiene el Espíritu como fuente, rechaza una conducta dominada por los sentimientos de división y de discordia”.

Alertó contra la ira, el desprecio y la maledicencia, “elementos o vicios que turban la alegría del Espíritu y envenenan el corazón y conducen a imprecaciones contra Dios y contra el prójimo”.

Sin embargo, señaló que “no basta con no hacer el mal para ser buen cristiano: es necesario adherirse al bien y hacer el bien”.

“Cuántas personas no hacen mal, ni siquiera el bien, y su vida discurre en la indiferencia, en la apatía, en la tibieza. Esta actitud es contraria al Evangelio, y contrario a vuestra índole de jóvenes, que por naturaleza sois dinámicos, apasionados y valientes”.

Los exhortó “a ser protagonistas del bien” y a no sentirse a gusto “cuando no hacéis el mal”, porque “cada uno es culpable del bien que podría hacer y no ha hecho”.

“No basta no odiar, es necesario perdonar; no basta no tener rencor, es necesario rezar por los enemigos; no es suficiente con no ser causa de división, sino que es necesario llevar la paz donde no existe; no basta con no hablar mal de los demás, sino que es necesario interrumpir cuando escuchamos hablar mal de alguno”.

“Si no nos oponemos al mal, lo alimentamos de modo silencioso. Es necesario intervenir donde el mal se difunde porque el mal se difunde donde faltan cristianos audaces que se opongan a él con el bien”.

Homilías del Papa Francisco a 90.000 jóvenes: Si no nos oponemos al mal lo alimentamos de modo tácito

Segundo encuentro del Papa Francisco con los jóvenes en Roma, tras el del sábado 11 de agosto. Homilías del Papa Francisco en el Circo Máximo

Este encuentro con el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro era el segundo encuentro con los jóvenes reunidos en Roma. El primero, el sábado pasado en el Circo Máximo, donde se reunierón más de 70.000 peregrinos a pesar del sol y del calor de estas fechas en Italia.

Vale la pena también leer con atención las palabras del sábado, las Homilías del Papa Francisco son siempre motivo de alegría para los católicos.

El encuentro fue un diálogo, abierto por Letizia, una estudiante de 23 años, que deseaba estudiar historia del Arte, pero recibió el consejo de estudiar Economía «pues responde mejor a las necesidades del mercado». No hizo caso y hoy es feliz, un modelo para otras chicas.

El Papa le respondió que «los sueños son importantes, y los sueños de los jóvenes son más importantes todavía. Un joven sin sueños está anestesiado. ¡No entiende el sentido de la vida! ¡Los sueños tiran de ti! Son como estrellas…».

En tono amable pero enérgico, Francisco les decía: «¡No os dejéis robar vuestros sueños! Buscad buenos maestros que os ayuden a entenderlos y a realizarlos poco a poco, con serenidad. Pero no seáis jóvenes de sillón, “jubilados” a los veinte años».

Y añadía: «¿Donde se compran las pastillas para soñar?». Sabiendo que la palabra llevaba a pensar en las drogas sintéticas que consumen muchos de sus amigos, Francisco les dijo sonriendo: «¡No! ¡Esas pastillas no! Esas te destrozan las neuronas, ¡te destrozan la vida!».

Las Homilías del Papa Francisco eran una llamada al realismo y a un optimismo activo. Tenía ante sí en el inmenso espacio del Circo Máximo, los rostros, brazos y corazones que representan un futuro hecho de personas buenas, incluidas muchachas y muchachos de otras religiones o sin ninguna, que acudían a escuchar a Francisco como líder en humanidad, un rasgo que a veces escasea en nuestras sociedades.

El Papa les animaba a evangelizar con hechos, no con palabras o estructuras, pues «el clericalismo es una perversión de la Iglesia. Una Iglesia sin testimonio personal es solo humo».

También les habló de un joven italiano rico, pero, a la vez, generoso, que se despojó en público de sus ropas lujo… «era en el siglo XIII, en Asís y se llamaba Francisco. Y ya veis…». El ejemplo del santo italiano más popular en el mundo hablaba por sí solo de generosidad, acción y optimismo, igual que una frase de San Juan XXIII que el Santo Padre les animó a repetir juntos para poder recordarla: «No he conocido nunca a un pesimista que haya hecho algo bueno».

Martina, de 24 años, le contó ante todos que tiene novio, y que su sueño, «aunque a veces me da un poco vergüenza decirlo», es ser madre algún día, incluso renunciando a ascensos profesionales, «y no lo voy a abandonar, aunque suponga renuncias».

Conmovido y sonriente, Francisco la felicitó en público antes de comentar que «la libertad consiste en elegir, y cada elección crea vínculos. Pero la libertad es un gran don, que se desarrolla en las opciones que hemos escogido. Y la elección mejor es la del amor, el verdadero amor, que viene cuando quiere. Los jóvenes sabéis distinguir el amor verdadero del entusiasmo disfrazado de amor. ¡No sois tontos!».

Una y otra vez, los aplausos rotundos marcaban la sintonía de los participantes con el programa que les presentaba el Papa, dirigido a jóvenes de hoy, a personas de a pie, con sus problemas, no a «superhéroes».

Francisco les hablaba con entusiasmo de un amor humano «valiente, en el que “pongas toda la carne en el asador” como decimos en Argentina. El amor es imagen de Dios, el amor de un hombre y una mujer, dejando incluso al padre y a la madre para ser una sola carne. Esto es el amor».

En el amor -les dijo-, «la misión del novio o del marido es hacer más mujer a la novia, y al revés. Se mejoran mutuamente, se hacen mas humanos. Un ideal así no se debe retrasar por otros intereses».

El encuentro incluyó momentos de emoción como los movimientos de danza de una atleta paralítica que en realidad resultaron de dos personas: ella y otra chica que sí podía mover las piernas.

El Papa reservaba sus consideraciones más espirituales para una meditación final centrada en dos personas enamoradas de Jesús que fueron los primeros testigos de su resurrección: María Magdalena y Juan, el discípulo joven. Este domingo recibe de nuevo a los jóvenes en la Plaza de San Pedro.

Como ya hemos dicho, no lo dudes y comparte estas y otras Homilías del Papa Francisco que conozcas. Vale la pena invertir tu tiempo en redes sociales para hacer llegar sus palabras a más y más gente.

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