Entrevista a un matrimonio en misión en Angola.

Hablamos hoy de una familia del Camino Neocatecumenal en misión, destinada a Angola.

Tanto en el Camino Neocatecumenal como en otras realidades eclesiales hay vocaciones que merecen una especial admiración, entre las que sin duda se encuentran las familias en misión. En una entrevista publicada en camineo.info se trata precisamente este tema, destacando así el especial interés que el Papa Francisco ha puesto en la evangelización.

Familias del Camino neocatecumenal en misión en Angola

En este caso el matrimonio compuesto por Jesús, ingeniero, y por Noemí, arquitecta, fue destinado a Angola, según dicen empujados por la Virgen María, que les ayudó a ver clara su vocación misionera. El anuncio del kerigma es una cuestión que preocupa profundamente al Papa, como se puede apreciar por ejemplo en su reciente exhortación “Evangelii Gaudimum”. En ella, el Santo Padre afirma que existe una clara necesidad de una Iglesia misionera, que no gire en torno a sí misma sino que salga al encuentro de los demás. Algo que es únicamente posible después de haber vivido una experiencia de Jesucristo.

Así es como lo afirman Jesús y Noemí, quienes dejaron sus respectivos trabajos en Barcelona, y dejando atrás tanto a familia como a sus amigos se marcharon a Angola. En la actualidad, su misión consiste en ayudar a la evangelización de la Iglesia en este país, donde residen desde que Benedicto XVI les enviara en Enero del año 2012. Algo que, a su vez, hará el próximo 1 de febrero el Papa Francisco en un encuentro de familias que serán enviadas a países de todo el mundo, en los que los respectivos Obispos han solicitado la asistencia de este carisma misionero.

Jesús y Noemí forman parte de una comunidad neocatecumenal de parroquia Santa Joaquina de Vedruna, situada en el centro de Barcelona. No tienen hijos y eso fue para ellos un sufrimiento que, no obstante, les ayudó a acogerse a Jesucristo.

Según cuentan, no les fue nada fácil aceptar dicha situación, ya que “los dos primeros años fueron especialmente duros por no aceptar esta cruz, hasta que fuimos a un santuario de la Virgen y le pedimos que nos concediera ser felices aceptando la voluntad de Dios, fuera la que fuera“. Y precisamente eso fue lo que marcó un punto de inflexión en su vida, que cambió por completo llenándose de alegría. Descubrirían poco después su vocación misionera en el encuentro de jóvenes con el Papa Benedicto XVI en Sídney, en verano del año 2008.

Fue en enero de 2012 cuando, en una convivencia en Italia, les asignaron África como destino para su misión. Concretamente la capital de Angola, Luanda, donde han ido logrando poco a poco pequeñas metas tal y como comentan en la entrevista, ya que “el Señor se ha manifestado con gloria y potencia y nos ha concedido casa, trabajo, etc. y nos ha hecho vivir en la precariedad de falta de luz y agua“.

A pesar de que en ocasiones vivieron momentos de oscuridad, en los que no lograban entender nada de lo que les ocurría, la vida en misión les ha ayudado a tener un encuentro fuerte con Dios para poder vivir plenamente.

Jesús y Noemí están ayudando a construir un seminario misionero para la formación de nuevos sacerdotes, que contribuirán a mantener parroquias en las que “jóvenes y adultos puedan sentirse amados a través de la belleza y de la palabra de Dios, y puedan encontrar sentido a su historia y descubrir el plan de salvación que Dios tiene sobre ellos“.

Pero Angola sufrió hace 10 años una guerra destructiva, y la difícil tarea de la reconstrucción de infraestructuras se une a la no menos compleja de recomposición del destruido corazón de sus habitantes. La posguerra ha sido caldo de cultivo para toda clase de vicios, como el alcoholismo y la promiscuidad, y ha ido generando violencia y sufrimiento sin cesar.

El embarazo llegó estando en misión en Angola.

Su vida en misión trajo, además de trabajo y precariedad, una agradable sorpresa. Justo al año de cumplirse su llegada a Angola, descubrieron que estaban a la espera de un bebé. “Recibimos la noticia entre lloros de alegría y un poco de incredulidad, teníamos tan asumido que no íbamos a ser padres que no conseguíamos reaccionar“, cuentan ellos mismos.

El embarazo ha sido una fuerte Palabra, no sólo para este feliz matrimonio sino también para la gente que le rodea, tanto en Angola (donde por motivos culturales es una deshonra no tener hijos) como su familia, amigos y su comunidad del Camino Neocatecumenal en Barcelona.

La gente ha quedado conmovida tanto por su forma de vivir la cruz de no poder tener hijos como con el poder de Dios que, en su misericordia, les ha regalado este embarazo. No es de extrañar, pues, que se encuentren tan satisfechos y agradecidos.

Fuente: www.camineo.info/news/153/ARTICLE/29620/2014-01-09.html

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